Luly Noir abrió una nueva etapa con un manifiesto de independencia artística

La cantante y compositora presentó No me llames más, el primer adelanto de su próximo álbum de estudio. 
MÚSICA 05 de julio de 2026

20260705_182516.jpgPor Florencia Belén Mogno.

 

En un escenario musical atravesado tanto por la inmediatez como por las exigencias del mercado, cada vez más artistas eligen construir recorridos sostenidos por la identidad antes que por las fórmulas.

 

En ese contexto, la búsqueda de una voz propia implica mucho más que encontrar un sonido distintivo. Para numerosos músicos, el verdadero desafío consiste en sostener una mirada personal a lo largo del tiempo sin resignar la esencia que dio origen a sus obras.

 

En ese marco se inscribe Luly Noir, quien presentó su nuevo sencillo, “No me llames más”, primer adelanto de su próximo álbum de estudio. En diálogo con Grupo Mediatres habló sobre su nueva etapa creativa que coincide con los 10 años de su carrera solista.

 

Nuevos caminos por transitar

Este lanzamiento marca el inicio de una nueva etapa en tu carrera y coincide con los diez años de tu proyecto solista. ¿Qué balance hacés de este recorrido y qué aspectos sentís que definieron tu identidad artística durante esta década?

L.N: Siento que este lanzamiento marca el comienzo de una nueva etapa en mi vida y en mi carrera. Llega en un momento en el que me encuentro mucho más madura y con una perspectiva distinta sobre todo lo que viví durante estos diez años. Durante mucho tiempo hubo experiencias, personales y artísticas, que en su momento no entendía. Hoy, mirando en retrospectiva, puedo ver que cada una de ellas me estaba moldeando como artista y también como persona. Creo que durante mucho tiempo viví mi carrera, literalmente, como una carrera: sentía que siempre tenía que llegar a algún lado, cumplir con ciertos tiempos o demostrar algo. Esa vorágine muchas veces no me permitía disfrutar el proceso ni habitarme por completo. Incluso cuando creía que estaba siendo auténtica, cargaba con el peso de sentir que no encajaba. Lo que yo hacía no era lo habitual dentro de la escena de mi país y muchas veces sentí que no pertenecía. Pero justamente ahí encuentro el mayor significado de estos diez años. Si hoy miro hacia atrás con orgullo, no es por haber llegado a un lugar determinado, sino porque nunca dejé de creer en mi visión. Haberme mantenido fiel a mí misma, incluso cuando el camino parecía ir en otra dirección, es, sin dudas, el mayor logro y el verdadero éxito de estos diez años.

"No me llames más" se presenta como una declaración de independencia artística y personal. ¿Cómo nació la canción y qué experiencias o reflexiones te llevaron a escribirla?

L.N: "No me llames más" nació de una manera muy visceral. La escribí en menos de una hora, una noche en la que estaba completamente colapsada, atravesando un ataque de pánico. En ese momento, por fin salió todo aquello que llevaba mucho tiempo queriendo salir: el límite que mi cuerpo necesitaba poner frente al abuso, al destrato, a la descalificación y a la manipulación que venía viviendo dentro de la industria musical, tanto como artista como persona. La canción se convirtió en una manifestación de rebeldía. Es un grito contra todo aquello que alguna vez nos hizo creer que teníamos que pedir permiso para ocupar un lugar que ya nos pertenece, o que necesitábamos la validación de otros para sentir que éramos suficientes. Para mí, "No me llames más" representa el momento en el que decidí dejar de sostener todo lo que ya no me hacía bien y volver a mí. Hoy entendí que mi voz siempre fue mi mayor poder. Y cuando realmente comprendés lo que valés, dejás de aceptar menos de lo que merecés.

En esta nueva era explorás una estética más oscura, madura y visceral. ¿De qué manera se refleja esa transformación en el sonido, las letras y el concepto general de tu próximo álbum?

L.N: Siempre digo que la música es la manifestación más profunda del alma. Creo que este álbum nace de la necesidad de mostrar una parte de mí que siempre estuvo ahí, pero que durante mucho tiempo no me animé a exponer: mi oscuridad, mi madurez y mi lado más visceral. Hasta ahora quizás había elegido mostrar una versión más luminosa de mí. En cambio, en este proyecto quise mostrarlo todo. Al ser mi primer álbum, sentí que tenía que ser lo más transparente posible y permitir que quien lo escuche pueda llegar al núcleo de mi historia y descubrir quién soy. Esa transformación también se refleja en el sonido. Siempre tuve muy claro el universo sonoro que quería construir y, por eso, fue tan importante encontrar al productor indicado. Con Juan Pablo Adamo logramos crear una identidad que representa exactamente esta nueva etapa. También me permití componer con absoluta libertad. Quería que cada canción existiera porque tenía algo verdadero para decir. En el fondo, este disco habla de reconciliarme conmigo misma. Durante muchos años luché contra esa oscuridad, peto entendí que, cuanto más la rechazaba, más fuerza cobraba. El verdadero cambio llegó cuando dejé de pelear con esa parte de mí y decidí abrazarla. Ese concepto también atraviesa todo el universo visual del álbum. Tuve la enorme suerte de trabajar junto a Federico Noir, quien, además de ser un talentoso realizador audiovisual, es mi hermano. Él conoce mi historia desde siempre porque la vivimos juntos, y creo que nadie podía traducir este universo con tanta sensibilidad y verdad como él. Al final, este álbum habla de oscuridad, pero también de integración, de dejar de pelear con una parte de mí para empezar, por fin, a habitarme por completo.

Junto a Federico crearon NOIR Producciones, un espacio autogestivo para impulsar proyectos artísticos. ¿Qué objetivos tiene esta iniciativa y qué lugar ocupa dentro de tu desarrollo profesional actual?

L.N: NOIR Producciones nació de una necesidad muy profunda de crear. Hubo un momento en el que, junto a Federico, entendimos que no podíamos seguir esperando a que alguien nos abriera una puerta para hacer realidad nuestras ideas. Entonces decidimos construir nuestras propias puertas y empezar a generar nuestras propias oportunidades. NOIR Producciones nació como un refugio creativo. Fue el lugar donde entendimos que, aunque muchas veces no tuviéramos los recursos económicos, sí teníamos creatividad, pasión y una enorme necesidad de contar historias. Gracias a esa decisión pude llevar adelante gran parte de mis realizaciones audiovisuales. Nunca quisimos dejar en manos de otros la posibilidad de crear aquello que sentíamos que podíamos hacer nosotros mismos y creo que el verdadero valor de NOIR Producciones está justamente en esa autogestión. Hoy queremos que sea un espacio de expansión para artistas emergentes, donde puedan desarrollar sus propuestas audiovisuales y descubrir que sus ideas sí pueden hacerse realidad.

Por último, ahora, con el lanzamiento de "No me llames más", ¿qué desafíos, objetivos o sueños te gustaría concretar en esta etapa que recién comienza?

L.N: Con esta nueva etapa que recién comienza, sueño con llevar mi música a cada rincón del mundo. Pero, si soy sincera, ese nunca fue el verdadero objetivo. Mi mayor deseo es que las personas no escuchen este disco por mí, sino por ellas mismas. Que cada canción pueda ser un lugar donde volver a encontrarse, donde sentirse comprendidas y puedan habitar esas emociones que muchas veces no saben cómo poner en palabras. Si alguien, al escuchar este álbum, recuerda quién es después de haberse perdido intentando cumplir las expectativas de los demás, entonces todo habrá valido la pena. Creo que la música tiene ese poder: el de devolvernos a nosotros mismos. Y, si este disco logra acompañar a una sola persona en ese camino de volver a habitarse, entonces ya habrá cumplido su propósito.

Fuente fotografías: prensa Sofía Del Nido.

 

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