
Simulando un Vuelo: una banda construida entre generaciones, canciones y búsquedas compartidas
Por Grupo Mediatres.
Las historias de muchas bandas suelen comenzar lejos de los grandes escenarios. Antes de los discos, los recitales y los lanzamientos, existen encuentros fortuitos, afinidades inesperadas y espacios compartidos donde las ideas comienzan a tomar forma. Estudios de grabación, salas de ensayo y proyectos paralelos se convierten frecuentemente en el punto de partida de experiencias artísticas que con el tiempo terminan consolidando una identidad propia.
Dentro del rock argentino independiente, numerosos proyectos encontraron su fortaleza precisamente en la diversidad. Las diferencias generacionales, los recorridos musicales heterogéneos y las distintas formas de entender la creación artística suelen transformarse en herramientas capaces de enriquecer las composiciones y ampliar las posibilidades expresivas de una banda.
En ese escenario se inscribe la historia de Simulando un Vuelo. El origen de la banda se remonta a 2022, cuando Luí Soulé llegó al estudio La Válvula, ubicado en Virreyes, con la intención de grabar algunas canciones que había compuesto por fuera de un proyecto anterior llamado Los Dadá. Allí conoció a los hermanos Juan y Román Rojas, quienes se encontraban trabajando en distintas producciones musicales dentro del estudio.
Un encuentro que se transformó en proyecto
Lo que comenzó como una colaboración puntual se transformó rápidamente en algo más profundo. Después de escuchar algunos demos y compartir varias jornadas de trabajo, apareció una conexión artística que impulsó nuevos ensayos, grabaciones y composiciones.
En ese sentido, a medida que el proyecto pudo avanzar, comenzó a definirse una identidad basada tanto en la convivencia de diferentes influencias como así también en experiencias musicales.
La formación terminó de consolidarse en 2025 con la incorporación de Nahuel Santander en bajo. Su llegada aportó una nueva dimensión al grupo y fortaleció una dinámica creativa que ya se encontraba en pleno desarrollo. Con Luí en voz y composición, Juan en guitarra, coros y producción, Román en batería y secuencias, y Nahuel en bajo, la banda encontró el equilibrio necesario para profundizar su propuesta artística.
Influencias, generaciones y una identidad propia
Uno de los rasgos más distintivos de Simulando un Vuelo es la diversidad generacional de sus integrantes. Mientras Luí y Nahuel superan los cuarenta años, Juan pertenece a una generación intermedia y Román representa a los músicos más jóvenes del proyecto. Esa diferencia de edades terminó enriqueciendo la mirada colectiva de la banda y ampliando el abanico de referencias culturales y musicales presentes en sus composiciones.
Las influencias que atraviesan al grupo son tan variadas como complementarias. En su universo conviven artistas internacionales como Nirvana, Pearl Jam y Foo Fighters junto a referentes fundamentales del rock en español como Gustavo Cerati, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fabulosos Cadillacs, Rata Blanca e Iván Ferreiro.
Sin embargo, más allá de las referencias concretas, la banda encontró un punto de encuentro en una premisa compartida: priorizar las canciones, las melodías y las historias por encima de cualquier clasificación estilística.
En ese aspecto, incluso el nombre del grupo nació a partir de una experiencia que refleja esa manera de entender la creatividad. Durante una jornada de trabajo apareció un simulador de vuelo que derivó en conversaciones sobre viajes, astronomía, ovnis y distintas formas de observar la realidad desde otra perspectiva.
A esos intercambios se sumaron intereses relacionados con la meditación y la búsqueda personal. De aquella mezcla de ideas surgió Simulando un Vuelo, un nombre que sintetiza la intención de mirar el mundo desde nuevos ángulos.
El camino dentro del circuito independiente
Con el paso del tiempo, la banda comenzó a trasladar esa búsqueda artística a los escenarios. Durante 2025 recorrió distintos espacios del circuito under de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, compartiendo fechas con grupos de diversas generaciones y fortaleciendo su presencia dentro de la escena independiente.
Uno de los momentos más destacados de ese recorrido ocurrió durante el verano, cuando el grupo cerró una gira en Villa Gesell con una presentación en la plaza principal de la ciudad. Aquella experiencia representó un paso importante dentro de un proceso de crecimiento que venía desarrollándose de manera sostenida desde sus primeros ensayos.
A lo largo de este camino, Simulando un Vuelo construyó una propuesta basada en la independencia artística, el trabajo colectivo y la convicción de que las canciones todavía pueden funcionar como espacios para narrar historias y explorar emociones. El grupo representa el resultado de una serie de encuentros improbables que encontraron un lenguaje común. Una banda nacida entre generaciones distintas, influencias diversas y búsquedas compartidas que continúa apostando por desarrollar una identidad propia dentro del panorama actual del rock argentino.
Fuente fotografías: prensa y Simulando un Vuelo.
Para más novedades:
https://www.instagram.com/simulandounvuelo?igsh=MTFuaGg2cWIza2dtOA==


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