El disco se titula «33», una edad bisagra en su vida y una numerología mística. El LP deambula musicalmente por variados estilos como el funk, el hip hop, el reggae, la psicodelia y el rocanrol más purista.

En cada canción están reflejadas la visión del mundo del artista en su perspectiva aislada desde el monte nativo cordobés.

Están presentes en sus letras una fuerte mirada ambientalista respecto a la depredación de la humanidad ante el entorno que le permite la vida. Cada canción, de alguna forma, es una declaración de principios del artista y es, sin lugar a dudas, su disco más político.

La autogestión en todo el disco (desde su pre producción, grabación y mezcla) fue una constante, gracias a estudios amigos y una cantidad grande de músicos y músicas que se sumaron con total entrega al proyecto. «33» viene a ser bisagra en la carrera de Tuto Petruzzi en cuanto a su manera de hacer las cosas y llevar a cabo cualquier tipo de proceso o proyecto artístico.

Siempre en movimiento, entre el monte cordobés donde vive ya hace largo tiempo y las ciudades del mundo, Petruzzi va ofrendando con canciones sobre los escenarios que el camino va presentando, a veces en solitario, otras veces junto a la banda itinerante que lo acompaña históricamente: La Forastería. En sus actuaciones se conjugan músicas de raíces variadas, historias, poesía y una mística rutera que crean el universo propio que lo define como un artista sin tapujos, autogestivo, libre y lejos de la escena e industria musical corriente.