Carolina Santos, Gabriela Cei y Silvia Arcidiacono, autoras del libro «Historia del rock argentino hecho por mujeres», de próxima edición, analizan el lugar que ocupan el género en el ámbito musical.

Celeste Carballo y su clásico «Me vuelvo cada día más loca».

Más allá de la Historia del Rock Argentino que está en los libros, en las crónicas, en los documentales, cada quien tiene su propia historia con el rock.

Hubo quienes bailaron por primera vez un rock and roll en 1955 mientras cantaba en el escenario Nelly Dors con sus Cometas. Más tarde lo hicieron con Las Mosquitas y sus covers de los Beatles.

Hay quienes escucharon hablar de «resistencia», por primera vez, en un single de Marilina Ross de 1966, año en el que otras grabaciones demostraban el nacimiento de una cultura contestataria que se llamará rock nacional.

Hay quienes descubrieron el rock nacional a través de la voz de Gabriela, de Carola, de María Rosa Yorio, de Mirta Defilpo, mientras el país iniciaba su camino hacia el horror.

Hay quienes conocimos «el templo del rock» porque hasta allí nos llevó Sandra Mihanovich, en octubre de 1982, y luego volvimos en abril del año siguiente, para escuchar a la metalera Leonor Marchesi.

Hay quienes compramos, ni bien salió, el disco «Me vuelvo cada día más loca», de Celeste Carballo, y agradecimos lo de convertir un escobillón en una guitarra, como se veía en la foto de la contratapa. Escuchamos cada canción hasta gastar el disco.